El eco del ser en la nada
El ser nace en el límite, donde la nada comienza a susurrar su silencio.
No hay creación sin vacío, ni existencia sin abismo.
El hombre camina sobre la delgada línea que separa lo que es de lo que no es,
y en esa tensión encuentra su verdad más pura.
La nada no destruye; revela.
Desnuda las formas del mundo hasta dejar solo la pregunta:
¿qué soy cuando todo lo demás desaparece?
En el fondo del alma, cuando calla el pensamiento y cesa el ruido,
se abre un espacio sin nombre donde el ser se reconoce como tránsito,
como un instante que la nada permite existir.
El ser no teme a la nada, porque en ella encuentra su reflejo.
Solo quien se atreve a mirar dentro del vacío
descubre que incluso la nada tiene luz,
una luz que no ilumina las cosas, sino su ausencia.
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